Si bien los crossovers dominan las calles con su comodidad y eficiencia, hay un grupo de entusiastas que sueñan con versiones más robustas de estos vehículos. La construcción de carrocería sobre bastidor —común en camionetas pickup y SUVs todoterreno— ofrece fortaleza estructural, capacidad de remolque superior y durabilidad en terrenos extremos. Pero, ¿qué pasaría si los crossovers populares adoptaran esta arquitectura? Revelamos los modelos que, con un chasis separado, se transformarían en máquinas imbatibles.
1. Subaru Outback: El Aventurero Incompleto
El Outback es un crossover que se hace pasar por SUV, con tracción total y 22 cm de distancia al suelo. Sin embargo, su estructura monocasco limita su capacidad para afrontar senderos más desafiantes. Con un chasis de carrocería sobre bastidor, ganaría rigidez para suspensiones elevadas, mayor capacidad de carga (actualmente 950 litros) y un par más eficiente para remolcar cargas pesadas —algo que modelos como el Toyota 4Runner hacen con maestría.
2. Honda CR-V: El Coche Familiar Que Podría Ser un Héroe
El CR-V es un éxito mundial por su espacio interior y fiabilidad, pero carece de un ADN aventurero. Una versión de carrocería sobre bastidor le permitiría competir con SUVs como el Jeep Wrangler, ofreciendo suspensión reforzada, mayor distancia al suelo y un motor más potente (hoy, 190 CV). Imaginen un CR-V con la robustez del Ford Bronco: sería el crossover definitivo para familias que no están dispuestas a renunciar a explorar caminos remotos.
3. Mazda CX-5: El Deportivo Que Merece Más Fuerza
El CX-5 es elogiado por su diseño elegante y manejo dinámico, pero su propuesta es urbana. Un chasis separado permitiría a Mazda lanzar una variante todoterreno, equipada con motores turbo más potentes (como el 2.5L con 250 CV) y sistemas de tracción dedicados, similares a los del Toyota Land Cruiser. Además, la capacidad de remolque —actualmente limitada a 900 kg— saltaría a valores cercanos a los 2.700 kg, rivalizando con el Chevrolet Tahoe.
4. Ford Escape: El Híbrido Que Podría Ser una Fuerza de la Naturaleza
El Escape ya ofrece versiones híbridas y enchufables, pero su estructura monocasco lo mantiene pegado al asfalto. Con un chasis de carrocería sobre bastidor, Ford podría rescatar el espíritu del Bronco clásico en un formato más compacto. Un motor EcoBoost V6, combinado con suspensión adaptativa (como la del Ford Expedition), transformaría este crossover en una opción viable para senderos y remolque pesado —algo que incluso el Chevrolet Suburban admira.
5. Hyundai Tucson: El Diseño Audaz Que Necesita Sustancia
El Tucson llama la atención con sus líneas futuristas y tecnología de vanguardia, pero está subutilizado en entornos todoterreno. Una versión con un chasis separado permitiría a Hyundai competir con el Jeep Grand Cherokee, ofreciendo opciones como un motor diésel (como el 3.0L de Chevrolet) y sistemas de tracción con reductora, algo que los crossovers monocasco rara vez soportan.
6. Kia Telluride: El Gigante Que Casi Llega
El Telluride es uno de los crossovers más espaciosos del mercado, con tres filas de asientos y acabados premium. Sin embargo, su estructura monocasco limita su capacidad de remolque (2.200 kg) y durabilidad en terrenos difíciles. Con un chasis de carrocería sobre bastidor, podría superar a rivales como el GMC Yukon, alcanzando hasta 4.100 kg de capacidad —ideal para remolques y vehículos recreativos.
7. Toyota RAV4: El Ícono Al Que le Falta un Paso
El RAV4 Hybrid es líder en ventas, pero su versión Adventure todavía está limitada por su construcción monocasco. Un chasis separado permitiría a Toyota integrar tecnologías como Multi-Terrain Select (presente en el Land Cruiser) y aumentar su distancia al suelo para desafiar a rivales como el Ford Bronco Sport. Además, su eficiencia híbrida combinada con resistencia todoterreno sería un diferenciador único.
8. Nissan Rogue: El Crossover Que Quiere Ser un Armada
El Rogue es conocido por su comodidad, pero carece de la robustez del Nissan Armada (un SUV de carrocería sobre bastidor). Un rediseño estructural permitiría la inclusión de un motor V6 turbo (como el 3.5L del Armada) y suspensión neumática —transformándolo en una opción premium para aquellos que buscan lujo y capacidad todoterreno.
9. Volkswagen Tiguan: El Europeo Que Podría Dominar las Américas
El Tiguan Allspace ya ofrece siete plazas, pero su motor 2.0L (187 CV) es modesto para aventuras intensas. Con un chasis de carrocería sobre bastidor, VW podría equiparlo con un motor diésel (como el 3.0L de Chevrolet) y sistemas de tracción 4Motion más robustos, compitiendo directamente con el Toyota 4Runner en durabilidad.
10. Chevrolet Traverse: El Casi SUV Que Necesita una Mejora
El Traverse es un crossover grande, pero su falta de capacidad todoterreno lo deja a la sombra del Chevrolet Tahoe. Con un chasis separado, heredaría la resistencia y potencia de remolque (hasta 3.800 kg) del Tahoe, además de ganar opciones como motores V8 —convirtiéndolo en un competidor directo del Ford Expedition.
Ventajas de la Carrocería Sobre Bastidor en Crossovers
- Resistencia: Soporta mejor las torsiones en terrenos irregulares.
- Personalización: Permite suspensiones elevadas y modificaciones todoterreno.
- Capacidad de Remolque: Estructura más rígida para cargas pesadas.
Desventajas:
- Peso: Aumenta el consumo de combustible.
- Comodidad: Suspensión menos refinada en comparación con la monocasco.
¿El Futuro de los Crossovers?
La industria automotriz está enfocada en la eficiencia, pero hay espacio para crossovers híbridos: urbanos por fuera, aventureros por dentro. Marcas como Toyota y Ford ya están explorando esta dualidad —quién sabe si el próximo paso será un RAV4 o Escape con chasis de carrocería sobre bastidor?